Filosofía de Bar, vol I

neoproducciones | 29 Marzo 2009

Espeso.

Ese es el estado mental del domingo tras un sábado como Dios manda. Sin embargo, rondan ideas en mi cabeza que me apetece ordenar y escribir… o por lo menos escribir. Veamos:

Diversificación de las fuentes de satisfacción.

Si alguien me pidiera un consejo para ser feliz, soltaría esos palabros sin dudarlo. Sumar pequeños detalles de aquí y allá, dejarse llevar por pequeños placeres, dar carrete al hedonista que nos posee y rebañar un poco de cada sitio es más que gratificante, mucho más. Esperar exclusivamente las grandísimas satisfacciones es una manera estúpida de perderse todo lo bueno que tenemos siempre alrededor, que en verdad es mucho. Las dosis son pequeñas, pero cada toma es necesaria.

Conexión.

Trata a quien acabas de conocer como a tu mejor amigo.

Siente el sitio donde duermas, sea cual sea, como si fuera tu casa.

Disfruta de cualquier antro como si estuvieras en tu garito preferido en la mejor de las noches que recuerdes.

Cuando existe esa conexión, esa persona que te acaban de presentar se convierte durante ese rato en tu mejor amigo, en un sofá duermes como en casa y cualquier tugurio puede ser la mejor opción. Muchas veces no apreciamos el inmenso valor de las cosas (o de las personas) simplemente porque no conectamos con ellas. La verdad está ahí fuera, el valor ahí debajo, sólo hay que rascar la superficie.

No nunca jamás.

Los cuadros de diálogo de Windows tienen un botón de “Sí a Todo“. Las personas lo deberíamos tener escrito en la frente. “Sí” y “ahora”. “Now is when”. You know.

Fin.

Hay que asumirlo: es más productivo terminar un post improductivo que intentar estudiar cuando no se puede. La concentración y la creatividad vienen y van, y el correteo que tienen hoy las musarañas es de órdago.

Disfruten!