Suena Jazz
neoproducciones | 23 Octubre 2008Acabo de comer.
Rrrrrr, rrrrrrr, rrrrrrr…. mientras por el minúsculo altavoz suena Jazz. Mensaje:
- Tienes un rato para mí?
- Claro, pásate por casa!
Todo bien, hablamos.
- Tengo que ir a tal.
- Iba a sacar la moto, pero te acompaño. Me apetece dar una vuelta por el pueblo.
…
- Señorita, necesita el DNI de su padre.
…
Sube, yo espero en el portal. La espera es corta.
- Lo sabía! Es que lo sabía! -Disimula, pero tiene un nudo en la garganta. Odio esa sensación.
- No te lo deja??? Y a él qué mas le da??!!
Y entonces oigo la historia. Y me resulta familiar, y me suena a un pasado cercano… “mierda”. Mi cabeza piensa (sin muchos alardes):
- Creo que es el momento para una cerveza.
- Que sean dos.
Es curioso, pero mientras estamos estudiando fuera ocurren un montón de cambios. Nos vamos siendo niños, con ilusión e incertidumbre, pero niños al fin y al cabo. Ocurren cambios, muchos cambios: aprendemos a buscarnos la vida, a afrontar retos, problemas, a convivir, a tomar decisiones, a decidir en democracia. Cambiamos, y mucho. Tal vez más de lo que nos parece.
Sin embargo, ese es nuestro punto de vista, el típico… pero hay otro. En casa hay una persona menos, lo cual suele significar un descenso de un 25 a un 33% en el censo. Un 33% menos de votantes, de personas haciendo cola en el baño, de telespectadores intentando imponer un criterio, de diversidad de gustos culinarios, de horarios de acostarse y levantarse, de candidatos a ocupar la tribuna preferente en el sofá.
Y entonces volvemos. Y el 33% se va a hacer puñetas. Y además, volvemos con más raciocinio, criterio, gustos más definidos… y se produce el choque.
Cañas y pinchos fluyen por la pequeña mesa al lado de la ventana. Nos disponemos a irnos, y nos llama la atención una ancianita que disfrutaba de un café con galletas Príncipe que traía en el bolso. Estaba en una mesa escondida de la barra, más que la nuestra.
- Hijos míos, no cambiéis nunca!
- Muchas gracias, señora. Lo intentaremos. -Dedico a la señora una sonrisa abierta y sincera, ciertamente me ha hecho ilusión.
Sin embargo, no creo en lo que he dicho. Desde que me levanté esta mañana hasta que me duerma esta noche, habré cambiado. Más que unos días y menos que otros, pero todos lo habremos hecho.
La acompaño a casa, y voy para la mía aunque no me apetece. Me hago el remolón y doy un rodeo pateando barrios por los que no suelo pasar. Me cruzo con gente que no conozco, veo obras a mi alrededor. Hasta parece una ciudad grande, es agradable.
En la puerta de casa veo al nuevo vecino. Sólo es vecino de 9 a 14 y de 16 a 20, y está vaciando el parquímetro. El Forito está aparcado en tierra de nadie, así que me asomo a pegarle un vistazo por si acaso.
Subo. Tengo que hacerlo. hachetetepé://neoproducciones.es/admin. Definitivamente, no pondré que tengo un blog cuando tenga que echar curriculums.
Sé qué me apetece escuchar, pero no soy capaz de verbalizarlo.
Y encuentro a Gerry Mulligan.
Casi no oigo el contrabajo, subo los graves.
Y suena Jazz.













Vuestros comentarios